miércoles, 30 de mayo de 2012

ROSSI : "El 90% de la gente no puede ahorrar en dólares", por “Infonews” del 30-05-12.


El diputado del FPV, Agustín Rossi, aseguró que el Gobierno está cuidando, con los controles a la modeda estadounidese, al sector de la población que no puede ahorrar en esa divisa y que se vería afectado por una devaluación. Además, llamó a "imaginar una Argentina en pesos".

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INFOnews

El diputado nacional por el FPV, Agustín Rossi, instó hoy a "imaginar una Argentina en pesos y no en dólares", a la vez que aseguró que el gobierno está defendiendo al "90 por ciento" del país que no puede ahorrar en moneda estadounidense y se vería perjudicado por una devaluación.

"Cuando hay una devaluación de las características que impulsan algunos hay una transferencia de ingresos de la ciudadanía a esos sectores, en este caso el campo, si vamos a un cambio más alto el que va a terminar perdiendo va a ser el conjunto de los trabajadores", destacó el titular del bloque kirchnerista de Diputados.

Rossi afirmó que el gobierno con sus medidas trata de "preservar a la mayoría" de la población, ya que "el 10 por ciento puede ahorrar en dólares y el 90 por ciento no puede".

El legislador rosarino afirmó que "el gobierno intenta soportar la presión de los sectores que quieren elevar el precio del dólar y provocar la devaluación".

En ese sentido, retomó el reclamo oficial de "acostumbrarse a imaginar una Argentina en pesos y no en dólares" para lo que se debe "dar la batalla cultural" a fin de "desterrar la especulación sobre el dólar. Los argentinos tienen que empezar a pensar en pesos", insistió.

"La cuestión del dólar está atravesada por elementos culturales", dijo Rossi en declaraciones a radio LT8 de Rosario, a la vez que admitió que "es cierto que las inestabilidades macroeconómicas históricas juegan en contra" de que la gente abandone la idea de ahorrar en moneda norteamericana.

Asimismo, reiteró que "devaluar significa empobrecer a los argentinos" y remarcó que quienes "promueven" esta medida "están en contra del interés general, privilegiando intereses personales o de grupo. Muchos argentinos siguen anclados en tiempos de la convertibilidad".

Finalmente, advirtió que "el impacto en el mercado inmobiliario es lo más típico" ante medidas como las que está adoptando el gobierno, pero consideró que "el inversor que construye después vuelve a convertir esos dólares en pesos, porque vuelve a construir y sigue el ciclo de crecimiento económico".

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http://www.infonews.com/2012/05/30/politica-23726-el-90-de-la-gente-no-puede-ahorrar-en-dolares.php

Abal Medina en el Senado: "Hay que avanzar en la desdolarización de la economía", por Infonews del 29-05-12


El jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, entrega en el Senado su primer informe, que comprende los seis meses de gestión del Ejecutivo. Agradeció a la oposición por el apoyo en leyes clave. "Este proceso político modificó la historia", dijo.

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INFOnews

Juan Manuel Abal Medina se encuentra en el Senado de la Nación dando su primer informe como jefe de Gabinete de ministros de la Nación. En sus primeros considerandos, el funcionario de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner destacó las cifras exitosas que el Poder Ejecutivo viene cosechando desde 2003 hasta la fecha.

Como introducción de sus palabras, Abal Medina felicitó al Congreso "por las leyes que han aprobado, en cuestiones como la reforma a la carta orgánica del Banco Central", además de la expropiación parcial de YPF y la ley de Identidad de Género. "Un Senado a la altura que la sociedad le reclama", dijo. En ese sentido, se congratuló por la actitud que tomó la oposición, al "contraponerse a las presiones mediáticas por parte de Clarín y a los caprichos de (Héctor) Magnetto".

“Es un placer y un honor estar aquí defendiendo al Gobierno, estos primeros seis meses de un Gobierno que transformó la Argentina", subrayó.

Además, sobre la economía argentina el funcionario afirmó que "Hay que avanzar en la desdolarización de la economía". En ese marco, se explayó: "Cuando alguien vende un inmueble, ¿en qué pagó los salarios de los obreros, los materiales, las tasas, etcétera? En pesos. ¿Y por qué razón vamos a usar la moneda que se usa para pagarla en Miami, New York o Chicago? Es un problema cultural que tenemos los argentinos".

Sobre este mismo tema, pidió que la moneda de los Estados Unidos sea utilizada "para el intercambio en el exterior y punto".

"Es un honor estar aquí defendiendo a un Gobierno que transformó la Argentina"

En ese orden, Abal Medina destacó que el kirchnerismo transformó su plataforma política "en acciones concretas que le cambió la vida a la gente, en transformaciones de la realidad", dijo, y agregó: "Los que estamos en política, entendemos que este proceso merece ser defendido en ámbitos como este, construyendo ese consenso que la presidenta nos pide todos los días".

"Es una obviedad recordarles que (la gestión de gobierno) fue refrendada por el voto mayoritario de los argentinos. Un tercer período, con el 54 por ciento de los votos; un modelo exitoso que hoy puede mostrarse al mundo como ejemplo de un camino distinto”, destacó el jefe de Gabinete.

Puntualmente, Abal Medina ofreció cifras concretas: “En estos años los argentinos hemos crecido mucho. El crecimiento de 2002 a hoy representa un 95,4 % a precios constantes. Significa que se ha duplicado la Argentina, los bienes, el trabajo, el ahorro, la generación de riqueza. Es ilustrativo si pensamos que el crecimiento promedio fue del 7.75 %, cifra que habla de un modelo de desarrollo que está en pleno crecimiento", ilustró.

En ese sentido, destacó el contraste con "los veinte años anteriores", ya que, dijo, el crecimiento en ese período "fue del uno por ciento“ promedio.

Lo mismo puntualizó sobre el ingreso per cápita, que pasó, según dijo, de "9900 pesos a 45 mil. Un incremento del 353 por ciento".

Entre el repaso de los crecimientos económicos destacó que la deuda pública pasó de “representar el 138 por ciento del PBI, a apenas el 42,7 por ciento. Como así también la inversión que pasó del 14, 3 por ciento en 2003 a 24,5 en 2011”, para lo cual agregó que el desarrollo en términos económicos fue acompañado con inclusión social y con “más de 5 millones de puestos de trabajo, más de 2 millones de nuevos jubilados y más de 3 millones que reciben la Asignación Universal por Hijo".

Principales indicadores económicos

-“La desocupación en 2003 era del 21,5 por ciento y se redujo al 6,7 por ciento, en tanto que la subocupación bajó del 18,6 por ciento al 8,5”.

-“La pobreza de 2002 se redujo del 54 por ciento al 6, 5 por ciento. Éstos números reflejan claras mejoras económicas sociales”.

-“El salario mínimo de 200 pesos a 2300 en 2011”.

-“Incorporamos jubilados y ahora hay más de 4 millones. En tanto que la cobertura provisional del 70,9 por ciento al 92 por ciento convirtiéndose en la tasa mas alta de América Latina”.

-"900.000 casas terminadas, 1300 escuelas finalizadas y más de 300 en construcción. Además de más de 400 kilómetros de vías terminadas".

-"En apenas 9 años hemos logrado sumar más de 3.300 millones con cloacas, mas de 4.770 millones con agua potable, más de 5 millones con gas natural y con electricidad. Indicadores centrales económicos, pero con indicadores de derecho y en cualquier lugar de la Argentina", destacó Abal Medina

-Además se explayó al definir que “cuidamos la estabilidad y competitividad de nuestra moneda, con superávit de la balanza comercial y superávit fiscal de 132 mil millones de pesos. También incrementamos de 11.480 millones a 47.160 millones de reservas".

-”La actividad económica en este primer trimestre creció el 4,8 por ciento. En el mismo período Italia cayó el 0,8, Gran Bretaña el 0,2, Estados Unidos creció 0.5 y Brasil 0,2 por ciento".

-"La recaudación fiscal, en este primer cuatrimestre fue 27,9 por ciento superior a 2011. Las transferencias a las provincias crecieron el 25,1 por ciento, por un total de 46.500 millones de pesos. El superávit de la balanza comercial creció un 56,9 por ciento", destacó.

-Además, subrayó que "las exportaciones crecieron 4 por ciento en relación al año pasado. Cuando el mundo se va cerrando más todos los días. Hemos sido enormemente activos y eficaces en el este ámbito", ejemplificó.

"Lo más importante es que el superávit fiscal no fue logrado con ajuste y reducción sino expansiva y con una fuerte inversión pública. Las exportaciones de manufactura industrial han sido las que mas crecieron, a diferencia de los demás países de la región. Nos estamos industrializando, y ampliamos la cantidad de países y regiones de comercialización", destacó el Jefe de Gabinete.

"Sintonía fina"

En otro pasaje de su ponencia ante el Senado, Abal Medina afirmó: “En estos meses experimentamos lo que nos dijera nuestra presidenta, en referencia a los profetas del fracaso que decían que Argentina se caía del mundo. Lo que ocurre es que el mundo se nos cae sobre nosotros".

"Con este proyecto estamos logrando mantener nuestro desarrollo, el trabajo y la riqueza de los argentinos. Porque la presidenta en su discurso del 10 de diciembre mencionó que se abría una nueva etapa, de la sintonía fina. Incrementar la fuerza para desarrollar una mejor política económica. Estas herramientas que perdimos de 1976 en adelante. Recuperarlas para cuidar nuestro modelo de desarrollo", indicó el funcionario.

En ese sentido, se refirió a "la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central", para "no regirse por lo que quería el neoliberalismo sino aplicar al desarrollo de los argentinos". También mencionó la "política energética; la recuperación de nuestra querida YPF, que es sintonía fina en política energética, para tener la capacidad de energía en el mundo".

Además, puntualizó sobre "comercio exterior, la creación de la Secretaría de Comercio Exterior para operar en un mundo tan complejo y para evitar que los países nos exporten sus crisis a través de sus productos y sus políticas". "Cuidar el superávit es cuidar el trabajo y el futuro", sentenció.

Abal Medina destacó también "la reorientación de los subsidios, para que vayan a los que menos tienen, otra política de sintonía fina en pleno proceso".

Por último, el Jefe de Gabinete se refirió al contraste entre su ponencia para anunciar los éxitos del gobierno nacional, en comparación con lo que sucedió en etapas anteriores, cuando "se sentaban jefes de gabinete que vinieron a defender ajustes brutales, endeudamientos, megacanje".

En ese sentido, volvió a hablar del orgullo que le causa defender las políticas oficiales. "Este orgullo no lo van a poder frenar los que le tienen miedo a la política. Para ustedes es útil cuando nos pegan sólo a nosotros, pero recuerde el radicalismo las cosas que les dijeron cuando votaron la ley de YPF. Esos sectores no soportan la política, la política de las mayorías, los partidos históricos. Los que trabajamos para transformar la Argentina. A ellos les decimos que no les tenemos ningún miedo", finalizó.

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http://www.infonews.com/2012/05/29/politica-23612-abal-medina-en-el-senado-hay-que-avanzar-en-la-desdolarizacion-de-la-economia.php

Como a los nazis les va a pasar, por Perra Intelectual (para “perraintelectual.com.ar” del 30-05-12)


“Luke, yo soy tu padre”

Buena parte de la producción literaria de Marcos Aguinis lo ha dejado en un lugar indiscutible -al menos hasta hace poco- respecto de su encendida crítica al régimen aberrante y asesino comandado por Adolf Hitler en la Alemania de los años ’30 y ’40 del siglo veinte. A pesar de que el genocidio y la locura del nazismo han superado ampliamente la capacidad de internalizar la sola idea de tanto horror, las producciones artísticas al respecto no siempre han estado a la altura de las circunstancias. Será que los ojos y la lengua no tienen cómo expresar la iniquidad en ese estado de máxima pureza: no hay veneno que mate así, no hay monstruo mitológico capaz de tanta perversidad.

El nazismo es el mal. Tal vez sea Leni Riefenstahl la artista que mejor denuncia -a su pesar, seguramente- lo ilimitado de la maldad, no entendido éste como simple ausencia de bondad, sino como un absoluto: una búsqueda incansable y militante de la belleza en los peores abismos del alma social. Para quien no haya visto ninguna película de esta cineasta, podría decirse que generan el horror de hacernos ver algo de belleza en la infamia más abyecta. Dan miedo. Paralizan el pensamiento.

Marcos Aguinis, decíamos, ha generado una importante producción escrituraria al respecto, desde el lugar de la condena, por supuesto. En rigor, no siempre desde el lugar de la más estricta condena. En su búsqueda de matices, ha incurrido alguna vez -seguramente sin advertirlo- en una especie de neutralidad no neutral, quizás abusando del privilegio que le confiere su caudalosa producción escrita.

[Advertencia: no haré una crítica literaria sobre ningún texto de Aguinis, por que solo leo a aquellos autores que me invitan desde sus textos a colaborar en la construcción de sentidos; no es el caso de este escritor]

En su nota de La Nación del 27/08/2009, Los escritores y el nazismo, Aguinis ensaya una extraña acrobacia:

“…La democrática y bella Noruega, por medio de una decisión real (o de los asesores del rey Harald V y su esposa, Sonia), se ha metido en un innecesario problema: celebrar a un escritor nazi. La excusa se basa en que cabe diferenciar entre la calidad de una obra y la vileza de una conducta. (…) Otros autores marcharon por sendas intermedias. Las listas de autores nazis, antinazis y neutros son extensas, interminables. (…) Como un caso extraño, para no perder los matices -tal cual propuse al comienzo de este artículo-, opto por evocar otra figura poderosa y emblemática: Ernst Jünger…”

Ernst Jünger, según nos anoticia Aguinis, era un escritor nazi comprometido y militante, pero curiosamente, no antisemita. Cómo pudiera ser semejante cosa, es algo que el autor no menciona. Al parecer, el ¿pobre? Jünger tuvo ciertas dficultades en la posguerra, dada la originalidad de su situación.

Ahora bien, leyendo a vuelo de halcón las palabras de Aguinis nos encontramos con que frente al nazismo se podía ser neutral -como lo atestigua la mención de autores que transitaron una senda “intermedia”. “Neutral” significaría algo así como aceptar la superioridad de una raza pero no justificar la crueldad con los inferiores, o justificar la limpieza étnica fronteras adentro pero no imponerla como política global, o vaya a saber qué significaría ser “neutral” en este caso. Tal vez no sentirse parte del asunto, como si se tratara de un clásico futbolero en el que nuestro equipo no jugara. Quién sabe. Tal vez la mejor definición de neutralidad surja de la propia escritura de Aguinis: luego del anuncio de la existencia de tal actitud, elige a Jünger como motivo de su nota.

Este antecedente me ayuda a esbozar una lectura acerca de la insistente comparación que hace Aguinis entre el actual gobierno argentino y el régimen nazi. Es evidente que no actúa como un insulto, dado que hasta el más férreo opositor deberá admitir que en la Argentina no hay cámaras de gas, mucho menos pogromos; que el gobierno no invade Uruguay por cuestiones étnicas, y que entre sus planes no está la conquista de la Panamérica para restablecer el honor mancillado por ningún Tratado de Versalles.

Intuyo que la razón profunda de la recurrente analogía, se relaciona con una intención más subrepticia, más malévola aún: la banalización del régimen nazi y, con ella, la subestimación del horror absoluto. Si el nazismo hubiera sido sólo “tan malo” como el kirchnerismo, la historia mundial merecería ser revisada, a riesgo de llegar a la conclusión de que tampoco la dictadura argentina ni sus cómplices civiles fueron tan malos, después de todo. Es más, quién puede afirmar que en muchos intelectuales argentinos -Aguinis, sin ir más lejos- no habite un Ernst Jünger, plagado de contradicciones, humano al fin, lejos de la intransigencia fanática de Theodor Adorno, por ejemplo, con su postulado «Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie».

Y uno no puede menos que preguntarse ¿Es que acaso para ser un ardiente defensor de los derechos humanos en cualquier lugar de la Tierra hace falta algo más que escribir algunos libros y pertenecer a la comunidad agraviada? Pareciera que sí. Daría la sensación de que en Aguinis no existe el impulso vital de la buena conciencia, de la honestidad intelectual. Su discurso no escatima reservas, recovecos, dobleces. Falta franqueza, sobran disculpas. Escudado en la necesidad de escapar del fanatismo, todo lo que toca lo embarra, lo mancha con una sombra de duda proyectada desde lo más íntimo de su textualidad.

¿Por qué? Una hipótesis podría ser que a pesar de Aguinis, a despecho de todas sus intenciones de condenar el régimen nazi, ha abrevado más de la cuenta en la amistad con su sucedáneo local: la dictadura cívico militar que enloqueció, quebró, mutiló nuestro país durante siete años. Tal vez tanta familiaridad con blaquieres y mitres haya desdibujado los límites éticos y filosóficos del repudio al mal. Tal vez se enternezca, como con Jünger, ante la vista de esos “pobres y vencidos ancianos” que tuvieron en sus manos la vida y la muerte de millones de argentinos y hoy nadie respeta su pasada ferocidad.

Pero es una hipótesis, nada más. Habría que corroborarla.

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http://perraintelectual.com.ar/como-a-los-nazis-les-va-a-pasar.htm

SONIA MITRALIAS : UNIÓN EUROPEA RUMBO AL TERCER MUNDO: ¡CREAR UNA, DOS, TRES, MUCHAS GRECIAS!, por “Redacción Popular” del 30-05-12

Discurso pronunciado por Sonia Mitralias* en la gran manifestación ¡Ocupemos el BCE! en Frankfurt, el 19 de mayo de 2012.
Yo vengo de Grecia, un país destruido y sin esperanza, un país en ruinas, pero que todavía sigue en pie. Esa Grecia que resiste y que ha dicho un No magnífico a sus verdugos: la troika (el FMI, la Comisión de Bruselas, el BCE), Merkel y Schäuble, Barroso, Sarkozy y los banqueros. En resumen, los que nos gobiernan y nos imponen las políticas inhumanas y bárbaras que sufrimos. Estas políticas que ya están causando la desnutrición infantil e incluso el hambre en las principales ciudades griegas.

Y todo esto ¿dónde? No en algún lugar lejano en el Tercer Mundo, sino aquí en el corazón de la Europa rica. ¿Y cuándo? ¡En el momento de la historia en que la humanidad ha producido más riquezas que nunca jamás! …

Compañeras y compañeros,

Los resultados de las elecciones del 6 de mayo, no dejan ninguna duda: la inmensa mayoría de los griegos rechazaron las políticas de austeridad. ¡Es un auténtico terremoto político! Grecia fue elegida para ser el laboratorio de las políticas de austeridad, pero se ha rebelado con todas sus fuerzas contra aquellos que la hambrean y la humillan, que cierran sus hospitales y escuelas, que destruyen nuestro hermoso país para venderlo por calderilla. Grecia se ha levantado contra sus torturadores griegos y extranjeros.

Pero atención: no se puede abandonar a los griegos cuando están transformando su ira en un movimiento consciente y liberador, ahora que comienza a amanecer en el horizonte la perspectiva, posible y realista, de un gobierno griego de izquierda. Si Merkel y Sarkozy, el FMI y la Comisión Europea en Bruselas han hecho de los griegos sus conejillos de indias y de Grecia un laboratorio de sus políticas bárbaras, nos corresponde a nosotros, los pueblos de Europa, estar a la altura y hacer de Grecia la vanguardia de nuestra lucha común contra los que destruyen la vida y la naturaleza.

¡La resistencia de los griegos es nuestra resistencia!, ¡sus luchas son nuestras luchas! …

Compañeras y compañeros,

Vengo de un país que hoy vuelve su mirada hacia el resto de Europa, que espera actos concretos de solidaridad. Ahora y no mañana. Porque es ahora más que nunca cuando aquellos que temen que su ejemplo se extienda como una mancha de aceite por toda Europa quieren acabar con la rebelión griega. Y les garantizo que los griegos que se han rebelado están convencidos que la mejor solidaridad es que los imiten.

Que sigan su ejemplo en su casa, en su país. Que se extiendan y se coordinen las resistencias contra las políticas inhumanas de austeridad y destrucción. Además, eso es exactamente lo que nuestros comunes enemigos más temen: ¡el contagio! El contagio de las luchas a toda Europa.

Así que, hagámoslo, ¡creemos una, dos, tres, muchas Grecias! Coordinemonos en red, coordinemos nuestras luchas, organicemos metódicamente un movimiento unido y radical, de masas y democrático, en todo nuestro viejo continente, en toda Europa, desde Rumania a Irlanda, de Italia a Islandia. Un movimiento a largo plazo y con grandes ambiciones emancipadoras, que combine la unidad más amplia con la radicalidad mas liberadora.

Ahora es el momento. Porque … ¡la unión hace la fuerza, divididos caemos! O con el estribillo de las manis: Todos juntos, todos juntos, oe, oe, oe…
——
* Feminista, es una de las fundadoras de las Marcha Mundial de las Mujeres y de la Iniciativa de las Mujeres Griegas contra las políticas de ajuste y austeridad.


En www.sinpermiso.info
Traducción de Gustavo Buster.

Publicado en :

http://www.redaccionpopular.com/articulo/ue-rumbo-al-tercer-mundo-%21crear-una-dos-tres-muchas-grecias

PACIENCIA DESBORDADA, por Hernán Andrés Kruse (para “Redacción Popular” del 30-05-12)


La derecha recibió la noticia del holgado triunfo de Carlos Menem en mayo de 1989 con desconfianza y temor. La imagen del riojano le recordaba a Facundo Quiroga, el célebre caudillo que motivó a Sarmiento a escribir su clásica obra de sociología argentina. Muy pronto el metafísico de Anillaco la tranquilizó. Al enviar al Congreso las leyes de Emergencia Económica y de Reforma del Estado, e imponer en la Corte Suprema la mayoría automática, envió al orden conservador un claro mensaje: la “economía popular de mercado” sería el eje central de su gobierno. El “salariazo” y la “revolución productiva” habían sido enarboladas durante la campaña electoral para hipnotizar a las masas, siempre tan crédulas e ignorantes. Y Menem cumplió con creces. Durante sus diez años y medio de reinado no hizo más que favorecer los intereses de los grupos económicos concentrados. Las privatizaciones fueron una cabal demostración del denominado “capitalismo de amigos”, del reparto de la torta entre el poder político y sus amigos empresarios. Fue un gigantesco y miserable saqueo del patrimonio nacional que benefició a una élite corrupta y rapaz, y que, gracias a la ilusión del 1 a 1, gozó de un amplio consenso popular. Menem no fue otra cosa que un pintoresco y excéntrico empleado del orden conservador, un payaso que creía que tenía bajo control a los dueños del país, un títere que fue presentado por el entonces presidente George Bush como un ejemplo para el mundo.

El orden conservador se aprovechó del metafísico de Anillaco. Le hizo creer que era un estadista de excepción, el Sarmiento de fines del siglo XX. Tanta adulación y obsecuencia tuvieron su premio: con las privatizaciones la derecha hizo un negocio fabuloso, fue partícipe de un “robo para la corona” inédito en la historia. ¡Cómo no iba a estar feliz con semejante monigote en la Casa Rosada! Ello explica por qué toleró dos feroces atentados terroristas, la demolición criminal de una ciudad, el “accidente” del hijo presidencial, el desempleo galopante, la inexorable profundización de la brecha entre ricos y pobres; la feroz amoralidad menemista, en suma. El orden conservador estaba exultante con el metafísico de Anillaco. La Casa Rosada y la residencia de Olivos se habían transformado en mansiones privadas donde el presidente y sus “compinches” tejían todo tipo de negociados en perjuicio de la clase trabajadora. El poder económico concentrado encontró en Menem al presidente ideal. Es probable que jamás hubiera imaginado saborear las mieles del poder de la mano de un peronista. El nuevo contexto internacional y la presencia en la Rosada de un símbolo del pragmatismo, lo habían hecho posible.

Carlos Menem no pudo finalmente presentarse en 1999. Pese a que hizo todo lo que estuvo a su alcance para obtener la re-reelección, Eduardo Duhalde se lo impidió. El orden conservador rezaba para que el sucesor del riojano fuera tan “generoso” como él. La figura de Duhalde le despertaba poco entusiasmo. Depositó, pues, su confianza en el por entonces político mimado de los porteños, Fernando de la Rúa, a quien habían depositado en la jefatura del gobierno autónomo en 1996. De la Rúa hizo lo imposible por granjearse el respaldo y la simpatía del poder económico concentrado. Por eso tuvo como ministros de Economía a José Luis Machinea, Ricardo López Murphy y Domingo Felipe Cavallo. Por eso se desprendió también del vicepresidente Álvarez, líder del Frepaso. Muy pronto el gobierno aliancista se vio envuelto en una dura puja entre los partidarios de la devaluación y los partidarios de la dolarización. Ese duelo terminó con su gobierno en diciembre de 2001. En enero de 2002 asumió Eduardo Duhalde y lo primero que hizo fue devaluar el peso y pesificar la economía. El grupo devaluacionista había obtenido la victoria. Con la devaluación retornó la inflación, los precios se dispararon, se licuaron las deudas en dólares contraídas por los grupos económicos concentrados (el grupo Clarín, por ejemplo) y millones de argentinos ingresaron en la pobreza y la indigencia. Sin embargo, Duhalde no era Menem. El orden conservador lo veía como un dinosaurio, como un nostálgico del Perón demagogo e intervencionista. Consciente de ello, Duhalde intentó por todos los medios convencer a Carlos Reutemann para que se hiciera cargo de la presidencia. La derecha lo hubiera recibido con los brazos abiertos.

El “plan Reutemann” fracasó por la negativa del por entonces gobernador de Santa Fe a aceptar el desafío. Dispuesto a todo con tal de impedir el retorno de Menem al poder, Duhalde finalmente encontró a su delfín. No era el que tenía en mente, pero con tal de no entregarle el poder a su enemigo íntimo, consagró a Néstor Kirchner, por entonces gobernador de Santa Cruz, como “su candidato”. Pese a que durante los noventa, Kirchner y Cristina habían hablado maravillas de Menem y de la convertibilidad, la presencia del patagónico en la Rosada inquietaba bastante al orden conservador. La pregunta que el poder económico concentrado se formulaba era la siguiente: ¿Kirchner seguiría el ejemplo de Menem? Como la derecha tenía más dudas que certezas, utilizó la pluma de Claudio Escribano para hacerle saber lo que pretendía de él: que fuera una continuación del menemismo. Al fin y al cabo, se había acostumbrado a que el presidente de turno le rindiera pleitesía y no había motivo alguno para que esa “tradición” se modificara.

Néstor Kirchner puso en evidencia su deseo de modificar, precisamente, “esa tradición”. Apenas se sentó en el sillón de Rivadavia demostró que no iba a estar dispuesto a gobernar para el orden conservador. Semejante osadía jamás fue tolerada por el poder económico concentrado. Su animadversión por el presidente y por el movimiento político que iba gestando-el kirchnerismo-fue creciendo sin prisa pero sin pausa. Si no hizo eclosión durante su presidencia se debió, quizás, a que el pueblo no hubiera soportado otro 2001. En consecuencia, la derecha tragó saliva y aguantó como pudo al patagónico en el poder. Pero no soportó su decisión de consagrar a su esposa como candidata presidencial del oficialismo. La presencia de Cristina en la Casa Rosada fue imposible de digerir para el orden conservador. Ello explica por qué a partir de su asunción el 10 de diciembre de 2007 hasta la fecha, le ha hecho la vida imposible. Toleró el desafío de Kirchner, pero no iba a hacer lo mismo con Cristina. Le resultaba inadmisible que desde la Casa Rosada no se respetara el “orden natural de las cosas”. El gobernante debe estar al servicio de los “mercados”, o lo que es lo mismo, de los intereses del poder económico concentrado. Ello explica por qué cada decisión de Cristina fue duramente combatida por la derecha. Su intolerancia fue creciendo a pasos agigantados y, finalmente, se produjo el hecho que terminó por colmarle la paciencia: la histórica goleada de octubre. Ese 54% que obtuvo Cristina fue la gota que rebalsó el vaso. ¡Ocho años de kirchnerismo eran demasiados! ¡Cómo van a tolerarse otros cuatro años más de esta degradación populista!

La paciencia del orden conservador ha sido desbordada. No soporta más al kirchnerismo, a Cristina, a la Cámpora y a 6.7.8. No soporta más a una presidenta que realmente ejerce el poder, que no se deja manipular, que no se arrodilla para decir “amén”. La derecha está verdaderamente crispada. Le resulta muy difícil controlar su ira. Si las Fuerzas Armadas fueran las de los años sesenta o setenta, Cristina estaría en prisión. Pero como el contexto nacional e internacional es otro, no puede valerse del poder militar para terminar con lo que considera es una “patología política”. No puede sorprender, entonces, lo que está padeciendo la presidenta de todos los argentinos. El orden conservador no cuestiona su decisión de expropiar el 51% del paquete accionario de Repsol o la de quitarle a TBA la concesión de las líneas Sarmiento y Mitre del ferrocarril. Lo que le cuestiona es su permanencia en la Casa Rosada.

Hernán Andrés Kruse
Rosario
hklruse@fibertel.com.ar

Publicado en :

http://www.redaccionpopular.com/node/5425

martes, 29 de mayo de 2012

¿QUIEN LE TEME A LA PALABRA “POLÍTICA”?, por Andrea Verónica García (para “Facebook” y “Mirando hacia adentro”)

de Andrea Verónica García, el Martes, 29 de mayo de 2012

Parafraseando el título del libro, película y también ensayo feminista “Quien le teme a Virginia Woolf?”, surge el titulo de este articulo cuyo primer propósito radica en reflexionar para comprender un poco el proceso de desprestigio y demonización que se la endosado al vocablo política y todas aquellas actividades relacionadas que la involucran de manera directa o indirectamente tanto en el consciente como en el inconsciente colectivo de los ciudadanos argentinos. El concepto de política tiene origen en la “polis” griega. Aristóteles decía que todo ser humano es un animal político ya que para él la política es una actividad intrínseca a la naturaleza del hombre. Si bien el vocablo política cuenta con diversas acepciones, la más utilizada es la que la describe como aquella ciencia que trata del gobierno, de la dirección de los estados, colectividades o ciudades en general. Asimismo, se denomina política a toda actividad humana concerniente a la toma de decisiones que conducirán al accionar y la consecución de los objetivos de la sociedad.

Indudablemente, como resultado de marchas y contramarchas, aciertos y reveses de los distintos procesos políticos históricos que han tenido lugar en nuestro país, la palabra política ha sido dotada de diferentes interpretaciones y juicios de valores. En nuestra Argentina y desde algunos sectores, tanto las concepciones de política como de Estado han sido demonizadas, bastardeadas, reducidas a su mínima expresión con el objetivo de que los ciudadanos desistan de “hacer política” ejerciendo sus legítimos derechos democráticos y ciudadanos y así oprimirnos, doblegarnos, manipularnos y hasta diezmarnos. Ciertamente, esta demonización de la política ha tenido su punto más alto durante las dictaduras militares, especialmente aquel ultimo terrorismo de Estado comprendido entre 1976 y 1982 donde el ejercicio ciudadano como ser el informarse, la participación activa, la toma de consciencia y decisiones, la protesta ante la injusticia social, la libertad de prensa y expresión y todo tipo de acción democrática han sido sistemáticamente erradicados ya que las Juntas militares entendían perfectamente que la organización y participación política son herramientas fundamentales para una transformación efectiva de la realidad. Política pasó a ser sinónimo de subversión, rebeldía, mala fama, corrupción y muchos otros vocablos de cualidades absolutamente negativas.

Sin embargo, la mala fama del hacer política no se circunscribe solamente a épocas de dictadura. En plena democracia, ciertas gestiones y medidas llevadas a cabo han propiciado que los ciudadanos, especialmente los jóvenes, se hayan vuelto descreídos, apáticos a la política, se han convertido en analfabetos políticos según define magistralmente Bertolt Bretch, dejando que los gobernantes hagan y deshagan a sus antojos frente a la pasividad, la miseria, la impotencia, la desesperanza y los sueños difuntos. Tenemos suficientes ejemplos de hechos y conductas impropias que se producen en el seno del poder político por quienes abusan de la confianza depositada en ellos, algunos sucesos todavía duelen, todavía no han cicatrizado y nunca se olvidarán. Entonces, son ellos, los apátridas, los golpistas, los mezquinos y los corruptos los que le temen a la política. Algunos no terminan de aprender, y otros interesadamente no quieren hacerlo, que en nombre de esa demonización se han vivido las peores tragedias como país. Muchos otros, afortunadamente, hemos resurgido impulsados por la innegable necesidad que sentimos de tener voz y voto y la convicción de que es fundamental que volvamos a ser actores políticos porque las decisiones que se tomen ahora, van a afectar profundamente nuestro futuro. Ya no queremos que nadie decida por nosotros sin oírnos, sin siquiera considerarnos, hemos decidido apropiarnos de tan valiosa herramienta de cambio y transformación que poco a poco y a fuerza de mucho hacer más que decir, una profunda generosidad y solidaridad, un inmenso amor por nosotros y por la patria, va gozando de cada vez mejor reputación. Ya no le tememos a la palabra política, aceptamos el desafío y la hemos recuperado, es nuestra, está presente y se siente.

Por Andrea Verónica García

NUEVE AÑOS DE KIRCHNERISMO, por Hernán Andrés Kruse (para “Redacción Popular” de mayo de 2012)




El 25 de mayo de 2003 asumía como presidente de todos los argentinos el por entonces gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner. El país ardía. Nadie creía en la clase política. Varios de sus más conspicuos representantes ni siquiera podían transitar libremente por la calle, temerosos de las represalias verbales de los atribulados ciudadanos. La pobreza y la indigencia habían alcanzado niveles históricos, fruto del colapso de la convertibilidad. Los partidos políticos tradicionales habían estallado en mil pedazos y las instituciones fundamentales de la República, el Congreso y la Justicia, habían colapsado. El Fondo Monetario Internacional había sometido al país a una innecesaria y feroz humillación durante las postrimerías del gobierno aliancista y, fundamentalmente, durante el interinato de Eduardo Duhalde. El Parlamento había llegado a convertirse en una caja de resonancia de las órdenes del poder financiero transnacional y cada vez que Duhalde tomaba una decisión para satisfacer a los burócratas del Fondo, sus autoridades manifestaban que no era suficiente, que había que apretar más el cinturón. Los ahorristas seguían exigiendo a los bancos la devolución del dinero confiscado por Domingo Cavallo y la inflación amenazaba con devorar la moneda nacional.

Hace nueve años ningún argentino sabía a ciencia cierta qué iba a suceder no en el corto plazo, sino al día siguiente. La crisis de diciembre de 2001 fue tan profunda que a partir de entonces cada mañana podía ser el comienzo de la hecatombe final. El fantasma de la guerra civil sobrevoló peligrosamente sobre el territorio argentino, provocando angustia y desolación en el pueblo. En ese tétrico contexto, asumió la presidencia Néstor Kirchner. El diario mitrista le dio la bienvenida con un atroz artículo de Claudio Escribano, una obra maestra de la extorsión política. Sin embargo, el flamante presidente no se dejó intimidar. Con coraje y convicción, llevó adelante un plan de gobierno cuyo objetivo último no era otro que cerrar un período negro de nuestra historia reciente, cuya figura central fue Carlos Menem. En efecto, Néstor Kirchner se propuso, apenas se sentó en el sillón de Rivadavia, ejecutar el cambio político, económico, social y, fundamentalmente, cultural, que el momento demandaba. Se propuso, nada más y nada menos, que desmenemizar el país, sustituir el paradigma de los noventa por otro paradigma sustentado en la inclusión social, la justicia social, el pleno empleo y la expansión económica.

Tamaña empresa, en un ambiente nacional e internacional tan desfavorable, sólo podía llevarla a cabo un presidente dueño de una personalidad granítica. Afortunadamente, Néstor Kirchner lejos estuvo de ser un presidente abúlico y dubitativo, como aquél que se había escapado en helicóptero de la Casa Rosada la fatídica tarde del 20 de diciembre de 2001. Lo primer que hizo el flamante presidente fue demostrarle al pueblo, al poder económico concentrado y a su “mentor”, Eduardo Duhalde, que nadie lo llevaría de las narices. La defenestración de la tristemente célebre “mayoría automática” de la Corte Suprema y el retiro en el colegio Militar del cuadro del dictador Jorge Rafael Videla, demostraron que al santacruceño no le iba a temblar el pulso para llevar a cabo el proceso de desmenemización. A partir de entonces, los juicios por la verdad histórica se transformaron en una columna vertebral del kirchnerismo y la Corte Suprema dejó de ser un apéndice del Poder Ejecutivo. En política exterior, el presidente enterró las humillantes “relaciones carnales” del menemismo y puso en práctica el multilateralismo internacional, con especial énfasis en Latinoamérica. La Cumbre de las Américas celebrada en Mar del Plata a fines de 2005, junto con la decisión de cortar el cordón umbilical con el Fondo Monetario Internacional, constituyeron dos decisiones a nivel internacional de una trascendencia histórica. Durante su presidencia, Néstor Kirchner logró reconstruir la autoridad presidencial, que había quedado maltrecha a raíz del derrumbe del modelo neoconservador. Su volcánica personalidad lo hizo posible. Desde la vereda opositora se lo criticaba por su excesivo personalismo y su propensión a pelear y no a dialogar. Pero fue gracias a su capacidad de lucha que fue posible la reconstrucción de la Argentina. Un presidente pusilánime hubiese provocado un desastre de impredecibles consecuencias. Como tantas veces sucedió en nuestro país, los momentos históricos álgidos requieren la presencia en el gobierno de un presidente fuerte, con las espaldas lo suficientemente anchas para resistir a pie firme las embestidas de quienes no soportan que en la Casa Rosada habite alguien no dispuesto a obedecer sus órdenes.

Cuando Néstor Kirchner le puso la banda presidencial a su esposa, Cristina Fernández, el país estaba bastante mejor que en 2003. La pobreza y la indigencia habían bajado ostensiblemente, al igual que el desempleo. La Argentina ya no era aquella nave que navegaba sin rumbo fijo, a la deriva, que podía hundirse en cualquier momento. Sin embargo, el orden conservador no había podido deglutir a Néstor Kirchner. Le parecía inadmisible que los “mercados” hubieran dejado de ejercer el comando de la economía y que Hugo Chávez fuera el amigo preferido del gobierno nacional. El malhumor de la derecha se incrementó geométricamente con la decisión del santacruceño de apadrinar a su esposa como su sucesora política. El triunfo de Cristina en 2007 fue un trago demasiado agridulce para el orden conservador. No fue casualidad que apenas cuarenta y ocho horas después de su asunción, la prensa dominante comenzara a inundar sus primeras páginas con Antonini Wilson, aquel obeso “empresario” que supuestamente introdujo clandestinamente en el país 800 mil dólares como “ayuda financiera” para la campaña presidencial de Cristina. Sin embargo, la presidenta no se dejó amedrentar y comenzó a ejercer el poder en sintonía con su predecesor. Y la derecha no se lo perdonó.

La resolución 125 fue tan sólo el pretexto utilizado por el orden conservador para destituir a Cristina. La rebelión del “campo”, presentada por la prensa dominante como una genuina expresión de disconformismo de la “Argentina republicana” por el “populismo kirchnerista”, buscó el fin del kirchnerismo. Situado en una situación límite luego del “voto no positivo”, el matrimonio presidencial decidió doblar la apuesta. La reestatización de las AFJP y de Aerolíneas, y la ley de Medios Audiovisuales, fueron la contundente respuesta del gobierno nacional a los “mercados”. A partir de entonces, Cristina se fortaleció. Los históricos festejos por el Bicentenario lo confirmaron, pero no impidieron que la derecha continuara con su implacable tarea de esmerilamiento. El Parlamento había sido copado por el Grupo A y muchos presagiaron el fin del gobierno nacional. Para colmo, el 27 de octubre de 2010 se produjo el fallecimiento de Néstor Kirchner. El orden conservador festejó ese trágico hecho y, fundamentalmente, lo que visualizaba como un seguro derrumbe del kirchnerismo. Desde la oposición, varios se sintieron “presidenciables”. Las PASO demostraron cuán equivocados habían estado. La mayoría del pueblo votó por la continuidad de Cristina en el poder, lo que se confirmó con creces en las elecciones presidenciales de octubre.

El 54% del electorado decidió que Cristina debía continuar en el poder por los próximos cuatro años. Esta contundente victoria derrumbó el mensaje del orden conservador, que proclamaba la inexorable derrota presidencial como justo castigo a un gobierno corrupto, populista y perverso. Pero tal como sucedió a comienzos de su primera presidencia, su segundo período presidencial lejos ha estado de haber comenzado en paz y armonía. La trágica muerte del ex gobernador Carlos Soria, la operación presidencial, la tragedia de Once, los problemas que aquejan al vicepresidente y los vaivenes del dólar, indican que los próximos cuatro años al frente del Ejecutivo no serán sencillos para Cristina. Como nunca lo fueron para el kirchnerismo los anteriores nueve años. Porque en la Argentina siempre se paga un alto precio cuando se ejerce el poder pisando callos muy gruesos, tocando intereses muy poderosos que más temprano que tarde reaccionarán con dureza, teniendo en mente exclusivamente las demandas populares y no las de minorías corruptas dominadas por la codicia. Porque en la Argentina siempre se paga muy cara la osadía de gobernar para el pueblo.

Hernán Andrés Kruse
Rosario
hkruse@fibertel.com.ar

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